La piel sensible es un tipo de piel que cualquier persona puede llegar a tener en un momento u otro. Puedes tener una reacción alérgica grave a algo a lo que nunca antes habías tenido una reacción y, de repente, tener piel sensible.

 

 

Mientras tanto, otros pueden vivir con piel sensible a diario y deben tomar precauciones constantes para no exacerbarla o desencadenar un brote. Por eso es tan importante desarrollar una rutina diaria de cuidado de la piel que sea adecuada para ti y ser coherente con ella.

 

Dado que no existe una "prueba" única que pueda determinar específicamente si tienes piel sensible o no, generalmente se determina en función de los diferentes síntomas que presentas. Es por esto que aquí te vamos a explicar más acerca de la piel sensible y cómo puedes identificarla.

 

Tipos de piel: ¿Qué es la piel sensible?

 

La piel denominada "sensible" tiene una barrera cutánea protectora natural que se ha visto comprometida, lo que provoca deshidratación y permite que los irritantes penetren profundamente en las capas de la piel. Esto se debe a que el tipo de piel de estas personas es propenso a la inflamación y la irritación de la piel. Desafortunadamente, los tipos de piel sensibles pueden reaccionar agresivamente a ciertas cosas con las que otros tipos de piel no tienen problemas.

 

A veces, la piel sensible puede ser un síntoma de afecciones cutáneas subyacentes. Estas afecciones pueden verse agravadas por factores comunes como la exposición al sol o por ingredientes agresivos que se encuentran a menudo en jabones, cosméticos y limpiadores domésticos. Si tu tienes piel sensible, puedes experimentar enrojecimiento, descamación, resequedad, comezón y otras reacciones incómodas.

 

 

¿Cómo identificar tu tipo de piel?

 

Hay algunas formas de identificar qué tipo de piel tienes. Hacerlo es esencial para cuidarla adecuadamente y nutrirla bien para que luzca saludable.

 

Paso 1: determina si tienes la piel normal, seca o grasa

 

Este proceso es relativamente simple y debería darte una buena idea de cuál podría ser tu tipo de piel principal.

 

  • Primero, lávate bien la cara.
  • Luego, sécala con palmaditas y deja la piel limpia durante unos 30 minutos. ¡No apliques nada de nada!
  • Después de que terminen los 30 minutos, examina tus mejillas, barbilla, nariz y frente cuidadosamente para ver si hay grasita o brillo.

 

Si no ves nada de aceite o brillo, y tu piel se siente tirante y deshidratada, es probable que tu tipo de piel sea seca. Si ves que tu nariz y tu frente están brillosas, es probable que tu tipo de piel sea normal o mixta. Si tus mejillas (además de que tu nariz y frente) se ven brillantes, es probable que tu tipo de piel sea grasa.

 

Paso 2: Determinar si tienes piel sensible o no sensible

 

Identificar si tienes piel sensible no es tan difícil. La piel que no es sensible normalmente no responde a los factores desencadenantes como lo hace la piel sensible. Estas son algunas reacciones:

 

  • Reacciona a detergentes, jabones, fragancias y ciertos productos para el cuidado de la piel.
  • Reacciona a cosas como la luz del sol, el aire frío o caliente y el viento fuerte.
  • Tu piel puede sentirse seca y posiblemente descarapelarse con frecuencia.
  • Tu piel puede verse roja e inflamada.
  • Puede picar de manera molesta o tener protuberancias.
  • Puede enrojecerse, desarrollar un sarpullido, tener parches de piel seca o incluso mostrar vasos sanguíneos dilatados.
  • Además, si padeces eczema, rosácea o cualquier otra afección cutánea subyacente, esto puede indicar que puedes tener piel sensible.

 

Es importante tener en cuenta que puedes tener piel sensible y seguir siendo uno de los tres tipos principales de piel.

 

¿Cuáles son los desencadenantes comunes de la piel sensible?

 

Dado que las funciones de barrera protectora de la piel están comprometidas, la piel hipersensible puede activarse incluso por las cosas más inofensivas. Sin embargo, hay algunas cosas que son bastante comunes como las que presentaremos a continuación:

 

- Contaminación

 

En el mundo de hoy, no hay forma de evitarla. Nuestra atmósfera está llena de contaminantes. Humo de automóviles, productos químicos agresivos de fábricas, vertidos de petróleo en el océano, toxinas que se filtran a nuestros suministros de agua. Es difícil escapar. Todos estos elementos dañinos pueden filtrarse en las capas de la piel y causar brotes e inflamación.

 

 

- Cambios estacionales y climáticos

 

A medida que cambian las estaciones, aumenta el número de polen en el aire, que es un alérgeno común para muchas personas. El clima cálido puede causar deshidratación, lo que significa que la piel comienza a producir un exceso de grasa para compensar la pérdida de humedad. Mientras tanto, el clima frío a menudo puede ser una fuente de parches secos y escamosos en la piel.

 

- Productos químicos

 

Muchos de los productos domésticos favoritos a menudo contienen productos químicos agresivos que no son muy adecuados para personas con problemas de sensibilidad en la piel. El resultado de utilizar estos productos puede ser enrojecimiento de la piel, irritación, picazón y otros síntomas incómodos.

 

- Fragancias y colorantes sintéticos

 

Muchos productos para el cuidado de la piel contienen ingredientes como tintes y fragancias sintéticas.

 

¿Cómo deshacerse de la piel sensible?

 

Desafortunadamente, es imposible deshacerse completamente de la piel sensible. Sin embargo, al descubrir sus posibles desencadenantes y tomar medidas para evitarlos, así como tomar medidas para calmarla, puedes ayudar a controlar y minimizar la gravedad de la sensibilidad de tu piel. Aquí hay algunos consejos para el cuidado de la piel sensible:

 

  • Asegúrate de hidratar tu piel con regularidad para minimizar las posibilidades de resequedad y deshidratación.
  • Utiliza productos para el cuidado de la piel diseñados para pieles sensibles y lee atentamente las etiquetas para asegurarte de que todos los productos que utilices estén libres de sulfatos, fragancias y otros productos químicos agresivos.
  • Asegúrate de aplicar una mascarilla para el cuidado de la piel hecha con ingredientes naturales como aguacate, miel, manteca de karité, gel de aloe vera y avena con regularidad.
  • Hidrátate adecuadamente tanto por dentro como por fuera.
  • Consume una dieta sana y equilibrada y evita cosas como los azúcares refinados.
  • Aplica protector solar a diario para proteger tu piel del daño de los rayos UV. Intenta optar por protectores solares a base de minerales, como el óxido de zinc, en lugar de un protector solar químico, ya que algunas personas pueden ser sensibles a estos.

 

La piel sensible puede ser extremadamente frustrante, pero una vez que determines tu tipo de piel principal, puedes buscar productos adecuados para el cuidado de la piel con ingredientes que nutran y mimen tu piel. Cuéntanos en la sección de comentarios, ¿qué haces tú para lidiar con tu piel sensible?